La mayoría de la gente mira su cuenta bancaria con gran atención y evalúa la cantidad de dinero que tienen para gastar, invertir, regalar. Sin embargo reflexionamos poco acerca de otro recurso que también tenemos: el tiempo.

De hecho, el tiempo es mucho más valioso que el dinero porque podemos utilizar nuestro tiempo para ganar dinero, pero no se puede utilizar el dinero para comprar más tiempo.

El tiempo es el gran igualador. Cada día tiene sólo 24 horas – nadie tiene más que nadie. Todo el mundo, desde poetas a presidentes, llenamos esas horas, una tras otra, hasta que todas se llenaron. Cada minuto es único, y una vez pasado, nunca puede ser recuperado.

Cuando nos fijamos en alguien que ha logrado mucho, podemos estar seguros de que él o ella ha invertido una cantidad considerable de tiempo en el dominio de las habilidades requeridas, llenar horas y horas con trabajo y actividad.

Hay quienes miran los logros de los demás y dicen: “Yo tenía esa idea”, o “Yo podría haber hecho eso.” Pero las ideas son baratas y las intenciones son sólo eso. Si no invertimos el tiempo necesario para alcanzar dichos objetivos todo lo que tendríamos serían ilusiones vacías.

La gente suele decir: “Yo no tengo el tiempo para …” Llena los espacios en blanco con lo que quieras: ejercicio, hacer la cena, escribir un libro, iniciar una empresa o negocio, etc. ¿Por qué piensan que tienen menos tiempo que cualquier otra persona? ¿Es esto cierto? Por supuesto que no.

Todos tenemos las mismas 24 horas de cada día y el poder para tomar decisiones reales acerca de cómo las gastamos. Si realmente deseas ponerte en forma dedica tiempo a hacer ejercicio. Si deseas escribir un libro usa el procesador de textos de computadora.

Todo esto no va a ocurrir si planeas tu día alrededor de tu programa favorito de televisión o pasando horas en Facebook. Es importante tener este tiempo de distracción pero que no se convierta en lo más importante en tu agenda.

Hay un refrán que dice “el tiempo es dinero.” Puedes interpretar esto en el sentido de que el tiempo es una moneda valiosa. De hecho, cada día, otras 24 horas se depositan en cada una de nuestras cuentas del banco del tiempo. Tenemos una opción sobre cómo gastar estas horas. Nosotros decidimos cuánto gastamos, cuánto invertimos para el futuro, y lo mucho que regalamos. La peor opción es perder estas horas dejándolas que escapen.

Es casi mediodía! Los dejo porque tengo 12 horas más para invertir hoy.